¡Una fiesta sorpresa!

Todos hemos querido alguna vez que nos hagan una fiesta sorpresa de cumpleaños, pero por lo general, siempre terminamos haciéndola nosotros mismos para alguien más.

Hace un par de años, recuerdo estaba en último año de Universidad y me gustaba un chico, el más popular de la escuela de Diseño. Todas mis amigas se derretían por él, pero nadie sabía que yo también lo amaba en secreto.
Era octubre, la primavera había llegado y junto con ella el cumpleaños de Pedro. Mis amigas estaban muy emocionadas con tal acontecimiento, todas se preparaban para el gran día, con regalos, tarjetas y un sinfín de presentes para él. Lo que ellas no sabían, era que a Pedro jamás le habían celebrado un cumpleaños, pero yo, tuve una idea maravillosa en donde él podría darse cuenta de que yo existía.

Reuní a mis amigas y les comenté la idea de prepararle una fiesta sorpresa a Pedro. Obviamente les encantó la idea, y nos pusimos ¡manos a la obra!
Mientras unas preparaban las decoraciones, otras se encargaban de los invitados, de conseguir un lugar apropiado, de las Tortas , entre otras cosas, pero ¿de qué me encargaría yo? Por supuesto, de la parte más complicada, ¡la comida!  Mientras mi cabeza giraba en 360 grados, pensaba ¡Dios! ¿Qué haré de comer para ese día? No lograba pensar en algo, mi mente estaba bloqueada, porque lo primero en que se fija la gente es en la comida, y yo sin saber cocinar, cuando lo único que me queda bien es comprar comida preparada o simplemente pedir delivery.

Pero al fin me di ánimo y recorrí un montón de restaurantes y lugares donde tenían Venta de Postres, comidas congeladas, pasteles, tartaletas, mini hot dogs, mini hamburguesas y un cuánto hay de productos para poder abastecer la fiesta de muy rica comida, ¡Quedaría como una diosa!

Al fin llego el gran día, mis amigas tenían todo decorado, los invitados confirmados, estaba casi todo listo, para la fiesta, así que me dispuse a llevar toda la Linea Cocktail que había conseguido en uno de los tantos restaurantes que visité. Decoré el lugar con las bellas mini hamburguesas, los mini hot dogs, las mini pizzas, los bebestibles y los maravillosos postres.

Llegada la hora, comenzó a llegar la gente; nuestros amigos, familiares de Pedro, profesores y mucha gente que ¡no habíamos invitado! El lugar estaba repleto, con globos de colores, música, baile, y mil entretenciones más.
Pedro no podía creer que le habíamos preparado una fiesta sorpresa, era la primera vez en su vida que celebraba su cumpleaños, y se veía tan feliz, que yo también me sentía contenta.

Si bien, al terminar la fiesta, Pedro jamás supo que fui yo una de las personas que ayudó con la celebración, por lo menos sirvió para acercarnos un poco y me invitara a salir.